la que entraba.
Cantaba mientras preparaba el café.
Contaba chistes pésimos durante la cena y se reía antes de llegar al remate.
Siempre había música sonando en casa.
Después, la casa se sumió en un silencio doloroso.
Los familiares lo animaban a conocer a alguien nuevo.
Sus amigos lo invitaban a cenas donde, casualmente, siempre había una mujer soltera sentada a su lado.
Él rechazaba todas las propuestas.
Una vez, le sugerí que a mamá no le habría gustado que pasara el resto de su vida solo.
Me miró con