con algunos resultados previos.
La habitación quedó completamente quieta.
Megan, que había llegado con David convencida de que ese día celebraría el nacimiento del nuevo heredero de la familia Coleman, dio un paso hacia adelante.
—Doctor, quizá hubo un error administrativo. Estamos hablando de mi sobrino.
El doctor la miró con profesionalismo.
—Señora, precisamente por eso debo ser cuidadoso.
Allison comenzó a ponerse pálida.
—David…
Él tomó su mano.
—Tranquila. Seguro es algo normal.
Pero por primera vez desde que había entrado a la clínica, su voz no sonaba segura.