Miró a Mauricio.
Él bajó lentamente hasta quedar a su altura.
—Hola.
Valentina no respondió.
—Me llamo Mauricio.
Ella inclinó la cabeza.
—Ya escuché.
Tuve que contener una sonrisa.
Era exactamente el tipo de respuesta que él habría dado.
Mauricio también lo notó.
Sus ojos se humedecieron.
Valentina subió al coche.
Antes de cerrar la puerta, Mauricio apoyó una mano en el marco.
—Solo dime algo.
—¿Qué?
—¿Alguna vez intentaste buscarme después?
Lo miré durante varios segundos.
—4 veces.
Su mano cayó.
—¿Qué?
—Te envié 4 sobres certificados durante el