él controlaba.
Una parte había pagado el alquiler de un departamento utilizado por Camila.
Otra parte había cubierto vehículos, viajes y gastos personales.
Pero la sorpresa más grande apareció cuando los auditores revisaron CR Estrategia.
Camila no era su propietaria.
Rodrigo había puesto la empresa a nombre de un prestanombres.
También había usado el nombre de Camila como pantalla para ocultar varios movimientos.
Cuando ella lo descubrió, entregó voluntariamente mensajes, comprobantes y contratos a sus propios abogados.
La mujer por la que Rodrigo había destruido nuestro matrimonio terminó convirtiéndose en