En la gala benéfica, sorprendí a mi esposo abrazando a su amante. No grité. Saqué de mi bolso la carta de mi abogada y se la entregué. Él siguió sonriendo hasta que nuestro hijo de 9 años dijo: —Mamá, todavía falta enseñarle el video. La sonrisa de mi esposo desapareció al instante.

algo que convirtió mi miedo en terror.

-Valeria, no firmes absolutamente nada que Rodrigo te entregue.

-¿Por qué?

-Porque hace 2 semanas me pidió información sobre cómo separar activos familiares antes de una demanda de divorcio.

Sentí que las piernas me fallaban.

-No sabía que se refería a ti.

Esa misma tarde me llevó con una abogada.

Se llamaba Elena Robles.

Puse sobre su escritorio las fotografías y el video.

Elena lo revisó todo sin hacer comentarios dramáticos.

Luego cerró la carpeta.

-La infidelidad es una cosa.

Me señaló el