A mi hija de 10 años le faltaban 38,000 pesos para la colegiatura, así que llamé a mi ex por la pensión atrasada. Su secretaria se burló: —Deja de pedirle dinero, mujer inútil. Entonces escuché a mi ex decir: —La niña salió igual de costosa que su madre. 3 minutos después, ella publicó el Chanel de 158,900 pesos que él acababa de regalarle. Pero ninguno notó los 4 números visibles en el recibo.

Ricardo.

Eso habría significado que todavía importaba su opinión.

Acepté un puesto como directora de investigaciones internas en una firma financiera mexicana que estaba ampliando su área de cumplimiento.

Mi primer día llegué antes de las 8.

Me dieron una oficina con una ventana enorme hacia la ciudad.

Sobre mi escritorio había una fotografía de Sofía sosteniendo un trofeo de ciencias.

Ese era el único lujo que necesitaba mirar.

Ricardo intentó llamarme varias veces.

Nunca contesté.

Después comenzó a escribir.

Primero eran mensajes arrogantes.

Luego defensivos.

Después llegaron los ruegos.