A mi hija de 10 años le faltaban 38,000 pesos para la colegiatura, así que llamé a mi ex por la pensión atrasada. Su secretaria se burló: —Deja de pedirle dinero, mujer inútil. Entonces escuché a mi ex decir: —La niña salió igual de costosa que su madre. 3 minutos después, ella publicó el Chanel de 158,900 pesos que él acababa de regalarle. Pero ninguno notó los 4 números visibles en el recibo.

lo consiguió.

No era Vanessa.

No era Sofía.

Ni siquiera era el dinero.

Su prioridad siempre había sido sentirse superior a los demás.

Y terminó perdiéndolo casi todo intentando alimentar esa sensación.

Un año después acompañé a Sofía a una feria nacional de ciencias en Monterrey.

Cuando anunciaron su nombre como ganadora de su categoría, saltó de la silla.

Corrió hacia mí antes de subir al escenario.

-Mamá, gané.

La abracé.

-No todavía.

Me miró confundida.

Señalé el escenario.

-Ahora ve por tu medalla.

Ella rio y salió corriendo.

La