observé subir las escaleras mientras cientos de personas aplaudían.
Pensé en aquella mañana en la cocina.
En los 38,000 pesos que me parecían una montaña.
En la llamada.
En las risas.
En la bolsa negra.
Durante mucho tiempo creí que ser fuerte significaba soportar.
Callar.
Negociar.
Pedir las cosas con calma para que nadie pudiera acusarme de ser conflictiva.
Me equivoqué.
A veces la fuerza consiste en dejar de pedir permiso para proteger lo que ya debería estar protegido.
Sofía levantó su medalla desde el escenario.
Yo levanté la