Desperté de un coma y escuché a mi hijo susurrar: “No abras los ojos, mamá… papá está esperando que te mueras.” En ese instante entendí que mi accidente no había sido un accidente, y que mi esposo y mi propia hermana estaban esperando mi muerte para quedarse con todo.

dejó entrar? —preguntó, mirando hacia la cámara del pasillo.

—El mismo personal del hospital que ya habló con la policía sobre su comportamiento —respondió la licenciada Gálvez.

Renata dio un paso al frente con una sonrisa perfecta.

—Licenciada, qué bueno que vino. Pero esto es una tragedia familiar, no un circo legal. Mi hermana tuvo un accidente. Punto.

—Un accidente muy curioso —dijo Gálvez, levantando una tablet—. El peritaje mecánico indica que las líneas de freno fueron cortadas con herramienta. No se rompieron por desgaste.

Valeria escuchó cada palabra como