dijo uno.
Renata sonrió de forma torcida.
—¿Ahora van a creerle a un niño asustado?
—Vamos a creerle a la grabación —respondió Gálvez.
Sergio la miró con odio.
—¿Qué grabación?
—Desde que entré a este cuarto, todo está grabándose.
Renata sacó la mano de la bolsa.
Algo metálico brilló entre sus dedos.
Un bisturí pequeño.
Mateo retrocedió.
Valeria quiso gritar. Quiso levantarse. Quiso arrancar a su hijo de ahí.
Pero su cuerpo solo logró mover la mano otra vez.
Mateo sintió el movimiento.
—¡Mi mamá se movió!
Renata lo vio