Un granjero sordo se casa con una chica obesa por una apuesta; lo que ella le sacó del oído a su esposo dejó a todos atónitos.myyha/?

voz emocionada—. Porque eso trajiste a mi vida.

Clara sonrió entre lágrimas.

Y así fue.

Lo que había empezado como una deuda y una apuesta terminó convertido en una casa verdadera. No perfecta. No fácil. Pero verdadera. Clara ya no era una mujer vendida por cincuenta pesos. Era Clara Barragán, la mujer que vio donde todos fingieron no ver, la que salvó a su esposo, la que se negó a bajar la mirada, la que aprendió que el amor no siempre llega envuelto en ternura; a veces llega cubierto de