que alguien te está haciendo esto.
Álvaro guardó silencio.
—Tú me pateaste antes de saber quién era mi marido. Tú me humillaste cuando pensabas que seguía siendo pobre. Tú amenazaste con arruinar mi vida porque creías que nadie importante me protegería. Adrián no creó a ese hombre. Solo apareció a tiempo para verlo.
Álvaro bajó la cabeza.
—Lo siento.
Lucía sintió algo inesperado.
No satisfacción.
No venganza.
Pena.
Pero no por Álvaro.
Por la muchacha que ella había sido y que habría dado cualquier cosa por escuchar aquellas palabras 3