Mientras compraba un regalo en Madrid, mi ex me tiró al suelo ante su prometida, seguro de que yo seguía siendo la mujer pobre que abandonó. Sonrió: «Sigues exactamente donde te dejé». No lloré; pedí conservar las cámaras y detuve a mis escoltas con un gesto… Entonces vio mi alianza y al hombre que caminaba hacia nosotros.

apareció.

—Sí.

El cuerpo de Adrián se tensó.

—¿Te molestó?

—Me pidió ayuda.

—¿Y qué dijiste?

Lucía apoyó la cabeza contra su pecho.

—Que tendrá que reconstruir su vida.

Adrián guardó silencio.

—No quiero que lo destruyas —añadió ella.

—No lo haré.

—Aunque vuelva a insultarme.

—Difícil.

Lucía se giró.

—Adrián.

Él suspiró.

—Bien. Tampoco si vuelve a insultarte.

—Gracias.

—Pero presentarás la denuncia.

—Sí.

—Y no retirarás las imágenes.

—No.

Adrián pareció satisfecho.

—Eso me sirve.

Lucía pasó los dedos sobre uno de los gemelos que él llevaba.

—¿Todavía