apareció.
—Sí.
El cuerpo de Adrián se tensó.
—¿Te molestó?
—Me pidió ayuda.
—¿Y qué dijiste?
Lucía apoyó la cabeza contra su pecho.
—Que tendrá que reconstruir su vida.
Adrián guardó silencio.
—No quiero que lo destruyas —añadió ella.
—No lo haré.
—Aunque vuelva a insultarme.
—Difícil.
Lucía se giró.
—Adrián.
Él suspiró.
—Bien. Tampoco si vuelve a insultarte.
—Gracias.
—Pero presentarás la denuncia.
—Sí.
—Y no retirarás las imágenes.
—No.
Adrián pareció satisfecho.
—Eso me sirve.
Lucía pasó los dedos sobre uno de los gemelos que él llevaba.
—¿Todavía