a la casa.
Eso resultó importante porque permitía conservar el orden de los acontecimientos.
No era solamente lo que Sergio decía después de descubrir los documentos.
También estaba registrado lo que había ocurrido antes.
Carmen recibió atención y pudo descansar en un lugar donde no necesitaba pedir permiso para beber agua o salir de una habitación.
Lucía no convirtió esa primera noche en una batalla familiar.
Tenía otra prioridad.
Su madre llevaba demasiado tiempo esperando que alguien le creyera.
Dos días después llegó la fecha que aparecía en la póliza.