Lucía ya no estaba en la casa de sus suegros.
Y Sergio ya no tenía acceso a ella como antes.
La póliza no había cumplido el propósito que él esperaba.
Los documentos habían cambiado de manos.
El dinero que Lucía enviaba para Carmen dejó de llegar a quienes habían administrado esos recursos sin su conocimiento.
La atención de Carmen quedó bajo el control de su hija.
Y la habitación donde había permanecido encerrada dejó de ser el centro de la casa.
Pero Lucía no quiso borrar todo lo ocurrido.
Conservó