con los niños, vestida con una opción sencilla que llevaba como respaldo, encontró a Álvaro cerca del acceso principal.
Mercedes estaba a pocos pasos.
Irene aún no había aparecido.
Álvaro vio a Clara y endureció el gesto.
—Mamá dice que hubo un problema con tu vestido.
—Hubo una decisión —respondió Clara—. No un problema.
Mercedes intervino.
—No conviertas esto en algo sobre ti.
Clara tomó la mano del menor de sus hijos.
—No vine por mí.
Álvaro respiró hondo.
Estaba nervioso, avergonzado y demasiado acostumbrado a evitar el conflicto.
Entonces