a Clara y le devolvió una carpeta de viaje que ella había dejado unos minutos antes.
—Señora Serrano, la tripulación ya recibió el cambio de horario.
Mercedes escuchó el apellido.
Serrano.
No Valdés.
Miró la carpeta, luego a Clara.
—¿Qué tripulación?
Clara no contestó.
No quería convertir la salida en una demostración de poder.
Pero Álvaro sí entendió.
Había visto el avión aquella mañana.
Había supuesto que Clara había contratado un vuelo privado para impresionar a todos.
Ahora recordó el logotipo discreto en la documentación del vehículo que la había