Volví 2 horas antes y encontré a mi hija, muda desde hacía 2 años, riendo abrazada a la empleada mientras mi prometida las miraba con desprecio. La oí decir: «Estás contratada para limpiar, no para jugar a ser su madre». No discutí: cancelé la boda y cambié las cerraduras. Pero aquella noche, el viejo oso de peluche reveló una grabación que explicaba por qué mi hija le tenía miedo kara.

empujaba a Marta contra la pared.

Vio a Lucía salir de su habitación al escuchar el golpe.

Vio a Claudia agarrar a la niña del brazo y amenazarla con enviarla lejos en cuanto se celebrara la boda.

Y vio a Marta interponerse.

—A la niña no la vuelva a tocar.

Después ocurrió lo peor.

Claudia se quitó el reloj, lo sostuvo delante de Marta y lo dejó caer dentro del cubo.

—Ahora veremos a quién cree Javier.

El vídeo no necesitaba interpretación.

Javier se quedó sentado durante varios minutos con