una bufanda roja mientras Marta intentaba alcanzarla. Javier salió con 3 tazas de chocolate caliente.
—Prohibido correr cerca del agua —dijo.
—Eso lo dice el hombre que antes no sabía ni hacer una tortilla —contestó Marta.
Javier sonrió.
La relación entre ellos había cambiado despacio, casi sin que ninguno se atreviera a nombrarla. Primero fueron conversaciones en la cocina cuando Lucía dormía. Después paseos cortos. Luego cenas en las que hablaban de todo menos de la niña.
Marta conoció al Javier que no aparecía en las revistas económicas: el hombre