Volví 2 horas antes y encontré a mi hija, muda desde hacía 2 años, riendo abrazada a la empleada mientras mi prometida las miraba con desprecio. La oí decir: «Estás contratada para limpiar, no para jugar a ser su madre». No discutí: cancelé la boda y cambié las cerraduras. Pero aquella noche, el viejo oso de peluche reveló una grabación que explicaba por qué mi hija le tenía miedo kara.

que temía volver a enamorarse porque sentía que traicionaba a Irene.

Javier conoció a la Marta que había dejado un curso de educación infantil para cuidar a su madre enferma y que llevaba años encadenando trabajos domésticos. No era una santa ni una mujer misteriosamente perfecta. Tenía carácter, orgullo, días malos y una costumbre desesperante de cantar mientras cocinaba.

Y precisamente por eso empezó a enamorarse de ella.

No se lo dijo hasta que estuvo seguro de que Marta podía marcharse sin perder su estabilidad económica. Le ofreció pagarle el