mostró la tableta.
En una imagen borrosa aparecía una camioneta gris.
Se distinguían 3 números de la placa.
—Estamos cruzándolos con las cámaras del Periférico.
Vicente volvió hacia mí.
—¿Diego dejó algo guardado?
Negué con la cabeza.
Entonces recordé una caja metálica.
Llevaba 2 años dentro de mi clóset.
Nunca había conseguido abrirla.
—Hay una caja.
Los ojos de Vicente cambiaron.
—Eso buscan.
El teléfono de Ramiro vibró.
Miró la pantalla.
—Tenemos la camioneta.
—¿Dónde?
—Entró hacia El Salto hace 18 minutos.
Otro mensaje.
—Y acaba de aparecer junto a