Encontramos la bodega 40 minutos después.
Había 3 vehículos afuera.
Dos camionetas.
Y la misma gris captada por la cámara.
Vicente revisó su teléfono.
—La policía está a menos de 10 minutos.
—No voy a esperar 10 minutos.
—Yo tampoco.
Entramos por una puerta lateral junto con 2 hombres de seguridad.
Encontramos a Mía en una oficina trasera.
Estaba sentada en una silla metálica abrazando un conejo de peluche que no era suyo.
Una mujer permanecía junto a ella.
—¡Mamá!
Corrí.
La levanté y la abracé con tanta fuerza que