miré directo.
—Su hija no está castigando a la mía por una pelea de niñas. La está usando para cobrar una deuda que usted sembró en su casa.
La directora volteó hacia Αlma. Por primera vez, la maestra perdió la compostura.
—Hay hombres que destruyen vidas y luego quieren hacerse los santos —escupió.
En ese segundo, todos entendimos que Lucía nunca había sido una alumna para ella. Había sido el blanco perfecto.
Y justo cuando creímos que la verdad iba a explotar ahí mismo, Αlma sonrió y dijo algo que