otros casos que habían escondido. La reputación perfecta de Αlma se deshizo no porque alguien inventara algo, sino porque por fin todos dejaron de fingir que no veían.
Lucía no sanó de un día para otro. Sería mentira decirlo. Hubo terapia, noches sin dormir, miedo a volver a confiar. Pero poco a poco empezó a recuperar su voz.
Una tarde me pidió que la acompañara al parque. Llevaba una caja de zapatos. Αdentro tenía notas, dibujos rotos, capturas impresas y pedazos de una etapa que ya no quería cargar. Cavó