en secreto.
Pero Nicolás no sabía eso.
—Llevamos casi 1 año juntos —continuó—. Y antes de que hagas un drama, quiero decirte algo. No me arrepiento.
Tomé otro bocado.
Él frunció el ceño.
Esperaba gritos.
Una copa contra la pared.
Lágrimas.
Preguntas.
Pero llevaba 11 años trabajando como analista forense financiera para una unidad federal especializada en operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Había interrogado empresarios capaces de mover 300 millones de pesos entre 14 empresas fantasma sin pestañear.
Mi esposo acostándose con otra mujer no iba a enseñarme esa