Mi esposo llegó a casa a las 12:47 de la madrugada y sonrió. —Pasé nuestro aniversario con Claudia. Y no me arrepiento. Yo terminé mi cena fría sin discutir. A la mañana siguiente, su coche no arrancó. Luego abrió el sobre que dejé en la cocina… y empezó a llamarme desesperadamente.

noche lo que era perder el control.

—¿Eso es todo? —pregunté.

La sonrisa de Nicolás desapareció.

—¿Todo?

—Ya te escuché.

Recogí mi plato.

Entonces explotó.

—¡Por eso estoy con ella!

Me giré.

—¿Por qué?

—Porque Claudia está viva. Claudia toma decisiones. Claudia entra a una sala y todos voltean a verla. Tú llegas a casa hablando de expedientes, transferencias y auditorías. Eres fría, Teresa.

Dejé el plato en el fregadero.

—Entiendo.

—¡No, no entiendes!

Se acercó.

—Claudia me hace sentir importante.

Ahí casi sonreí.

Porque 5 semanas antes yo había