Mi madre me dejó sola en el aeropuerto y llamó a mi padre “ausente”… treinta minutos después, todo cambió

había sido antes de Ricardo: la que trenzaba mi cabello para ir a la escuela, la que me llevaba helado los domingos. Esa mujer había existido. Y por eso dolía tanto aceptar que ya no estaba.

—No quiero que la castiguen —dije—. Pero tampoco quiero que decida por mí como si yo fuera un objeto que puede dejarse en cualquier parte.

El juez dispuso que permaneciera con Alejandro y que los encuentros con Valeria fueran supervisados durante la evaluación familiar. No era una sentencia definitiva ni un final feliz de