malos y muchas preguntas. Alejandro y yo empezamos terapia; no para borrar el pasado, sino para no repetirlo. Él aprendió a escucharme sin intentar arreglarlo todo con dinero. Yo aprendí que podía reclamarle por los años que no estuvo y aun así permitirle ser mi padre en el presente.
Valeria asistió a algunas visitas. Al principio hablaba de sí misma, de lo injusta que había sido la situación. Después, lentamente, empezó a preguntar cómo estaba yo. No sé si cambió de verdad. Eso iba a depender de sus actos, no