Según el documento, las visitas debían “mantenerse limitadas” para evitar conflictos. Pero había algo más: mensajes y correos donde ella amenazaba con denunciarlo por supuesta violencia si él insistía en acercarse.
—No fue verdad —dije.
—No. Pero yo temí que una denuncia así te dejara en medio de todo. Pensé que, si esperaba, tú crecerías y podrías buscarme cuando quisieras. Fue una cobardía, Camila. No una falta de amor.
No supe qué responder. Estaba furiosa con él por haber cedido. También estaba furiosa conmigo por sentir alivio al escucharlo.
—¿Y