—Papá… me duele la espalda. Mamá dijo que no te contara. Acababa de volver de un viaje cuando mi hija de 8 años me reveló por qué le tenía tanto miedo a su madre.kara

a Diego, él se va a ir y será culpa de ella.

Tuve que sentarme.

Fernanda me vio desde la puerta.

—¿Qué encontraste?

No pude responder.

En una de las últimas páginas, Mariana había escrito:

Tengo que controlarme antes de que Diego vea alguna marca.

Le entregué la libreta a mi hermana.

Ella leyó 3 líneas.

Y se tapó la boca.

Aquello no era una confesión escrita para pedir ayuda.

Era un registro.

Mariana sabía exactamente lo que estaba haciendo.

Tomé fotografías sin arrancar ninguna página.

Después llamé a mi