a Diego, él se va a ir y será culpa de ella.
Tuve que sentarme.
Fernanda me vio desde la puerta.
—¿Qué encontraste?
No pude responder.
En una de las últimas páginas, Mariana había escrito:
Tengo que controlarme antes de que Diego vea alguna marca.
Le entregué la libreta a mi hermana.
Ella leyó 3 líneas.
Y se tapó la boca.
Aquello no era una confesión escrita para pedir ayuda.
Era un registro.
Mariana sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Tomé fotografías sin arrancar ninguna página.
Después llamé a mi