abogado.
—Encontré algo.
Hubo silencio al otro lado.
—No lo manipules más. Guárdalo y entrégaselo a la Fiscalía.
Miré aquella libreta sobre la cama donde había dormido junto a Mariana durante 11 años.
Y por primera vez comprendí la verdadera dimensión de la mentira.
Mi esposa no había perdido el control una vez.
Había construido todo un sistema para lastimar a nuestra hija cuando yo no estaba.
Y después había enseñado a Valentina a sonreír durante mis videollamadas.
Parte 3
Las siguientes semanas fueron las más difíciles de mi vida.