—Papá… me duele la espalda. Mamá dijo que no te contara. Acababa de volver de un viaje cuando mi hija de 8 años me reveló por qué le tenía tanto miedo a su madre.kara

puerta principal se abrió.

Mi esposa, Mariana, entró cargando 2 bolsas del supermercado.

—¿Diego?

Sonrió al verme.

—¿Qué haces aquí? Dijiste que llegabas mañana.

Dejó las bolsas sobre la barra y caminó hacia nosotros.

Entonces notó que yo estaba arrodillado frente a la habitación de Valentina.

La sonrisa desapareció durante medio segundo.

Luego regresó.

Demasiado rápido.

—¿Qué pasa?

Me puse de pie.

Y me coloqué entre ella y nuestra hija.

—Quiero que me expliques qué le pasó a la espalda de Valentina.

El rostro de Mariana se endureció.

Miró a