madre, Lucía rápidamente escaneó los documentos que Salazar le entregó. Su ojo agudo inmediatamente detectó las evidentes inconsistencias, las firmas falsificadas y las reclamaciones fraudulentas entrelazadas en el contrato. Miró directamente a los ojos del comerciante, con la voz clara y resuelta a través del tranquilo claro.
“Estos papeles son completamente inválidos, Vicente”, declaró con calma, señalando los defectos legales específicos en su contrato. “Mi padre no tenía autoridad legal para prometer tierras que nunca fueron suyas, ni se puede hacer cumplir una deuda que se liquidó oficialmente sobre mi
La Sombra y la Luz