regresara.
Mi madre miró a Emilia dormida sobre su pecho.
—Extrañar ayuda no significa extrañar al hombre.
Aquella frase cambió algo dentro de mí.
3 días después estaba frente a una abogada llamada Rebeca Salgado.
Le mostré los gastos de París.
La fotografía.
La captura de las 4:12.
Rebeca revisó todo.
—Por ahora no publiques nada. No amenaces a nadie. No vacíes cuentas. Guarda pruebas y deja que él siga creyendo que controla la historia.
Esa noche revisé movimientos más antiguos.
Encontré hoteles en Querétaro.
Restaurantes.
Transferencias.
El primer