a salir de esta.
Y salimos.
Durante meses dormimos en el sofá cama de su padre.
Yo trabajaba en una cafetería mientras estudiaba enfermería.
Santiago entró a Protección Civil y después al cuerpo de bomberos de Guadalajara.
Yo terminé trabajando en cuidados intensivos neonatales.
Él llegó a capitán.
Compramos una casa pequeña con una puerta azul.
Terminamos de pagarla antes de cumplir 34.
Y después de años intentando tener un hijo, nació Renata.
Ahora mi madre estaba frente a esa puerta fingiendo que 15 años podían borrarse con comida caliente.