No vine a sacarlo.
Ernesto dudó.
Alejandro preguntó si había recibido alguna notificación.
El hombre desapareció unos segundos y regresó con una hoja casi idéntica a la de Mariana.
La misma firma.
La misma empresa.
Otra oferta para abandonar el departamento.
Alejandro bajó al 2A.
Una mujer llamada Rebeca le mostró mensajes similares.
En menos de cuarenta minutos encontró cinco casos.
Todos inquilinos antiguos.
Todos pagando rentas menores a las que podrían cobrarse después de una remodelación.
Todos presionados para irse.
Cuando finalmente subió a su camioneta, Alejandro ya no