Centro?
La taza se detuvo a mitad de camino.
Roberto tardó demasiado en responder.
—¿Qué proyecto?
Alejandro sonrió.
—Nada. Lo vi anunciado y pensé que tal vez era de algún competidor.
—Seguramente.
Roberto dejó el café.
—Tengo una junta.
Y se fue.
Alejandro esperó hasta que la puerta se cerró.
Después llamó a Eduardo.
—Ya sabe que estoy preguntando.
—Entonces tenemos menos tiempo.
Durante las siguientes horas revisaron expedientes.
Los primeros parecían normales.
Hasta que Eduardo encontró una carpeta digital con autorizaciones de “reestructuración operativa”.
—Mira esto.
Había una autorización