el representante?
—Estamos revisándolo.
Media hora después llegó la respuesta.
Eduardo leyó el correo dos veces.
—Esto se puso peor.
—Dime.
—Roberto no aparece como socio.
—Entonces quizá estamos equivocados.
—No.
Eduardo señaló otro nombre.
Era una mujer llamada Patricia Cárdenas.
Alejandro dejó de respirar por un instante.
Patricia era su hermana mayor.
Llevaba años diciéndole que no quería involucrarse en los negocios familiares.
—Eso no tiene sentido.
Sacó su teléfono.
Tenía tres llamadas perdidas de Patricia.
Antes de poder devolverlas, recibió un mensaje de ella.
“Tenemos que hablar antes