muchísimo más.
Todo encajó.
Las ofertas.
La presión.
Las cuentas separadas.
La urgencia.
Pero todavía faltaba algo.
—¿Y Mariana?
Patricia no respondió.
—¿Por qué ella?
Eduardo pasó otra página.
Se quedó inmóvil.
—Alejandro…
—¿Ahora qué?
El abogado señaló un nombre.
Elena López.
La abuela de Mariana.
Junto a él aparecía el porcentaje más alto de todas las aportaciones.
Alejandro sintió que se le secaba la boca.
—¿Cuánto?
Eduardo no respondió inmediatamente.
Roberto sí.
—Lo suficiente para que Mariana pueda reclamar mucho más que el derecho a quedarse en el 4B.