El millonario llegó furioso a cobrar tres meses de renta atrasada… pero al abrirse la puerta encontró a una niña de siete años cosiendo hasta lastimarse las manos, y lo que había debajo del colchón cambió por completo el motivo de su visita

Alejandro miró hacia la ventana.

Recordó a Lucía diciendo:

“Necesitamos pagarle a usted.”

La ironía era brutal.

La niña había pasado noches cosiendo para pagarle renta a un hombre cuya familia quizá tenía una deuda con la suya desde hacía décadas.

—¿Mariana sabe esto?

—No todo —respondió Patricia.

—¿Por qué?

—Porque faltaba una prueba.

—¿Cuál?

Patricia miró a Roberto.

—El documento original firmado por papá y Elena.

Eduardo frunció el ceño.

—Sin el original, esto puede complicarse.

—Exactamente —respondió Roberto—. Y nadie sabía dónde estaba.

Alejandro comprendió.

—¿Sabía?

Roberto no