El millonario llegó furioso a cobrar tres meses de renta atrasada… pero al abrirse la puerta encontró a una niña de siete años cosiendo hasta lastimarse las manos, y lo que había debajo del colchón cambió por completo el motivo de su visita

que te contó.

Patricia sacó varios recibos antiguos.

Nombres.

Cantidades.

Firmas.

Familias que habían aportado dinero décadas atrás bajo un acuerdo privado que después fue formalizado.

—Papá prometió reconocerles ciertos derechos sobre los departamentos —explicó Patricia—. Pero nunca terminó el proceso.

Alejandro miró a Roberto.

—¿Y tu solución fue sacarlos?

—Mi solución fue negociar con ellos antes de que descubrieran lo que realmente podían reclamar.

Alejandro sintió náuseas.

—Entonces sí intentabas quitarlos.

—Intentaba proteger la empresa.

—¿Con $25,000 pesos?

Roberto endureció el rostro.

—Algunos de esos derechos podrían valer