contestó.
Alejandro se acercó.
—Dijiste “sabía”. En pasado.
Patricia abrió la carpeta y sacó una bolsa transparente.
Dentro había una llave pequeña y oxidada.
—La encontramos esta mañana.
—¿Qué abre?
—Una caja de seguridad que papá tenía en una sucursal bancaria del Centro Histórico.
Alejandro sintió que el corazón comenzaba a golpearle.
—¿Ya fueron?
Patricia asintió.
—Hace dos horas.
—¿Y?
Roberto colocó sobre la mesa un sobre amarillo, viejo y sellado.
—Estaba adentro.
Alejandro extendió la mano.
Pero antes de tocarlo, sonó su celular.
Mariana.
Contestó.
—¿Bueno?
No escuchó la