mamá me dejó esa máquina antes de morir. Siempre decía que perteneció a mi abuela Elena. Hoy Lucía movió una pieza de madera que estaba floja y encontramos un compartimento.
Alejandro miró a Eduardo.
El abogado se puso de pie.
—¿Qué había dentro?
Mariana respiró profundamente.
—Una carta de su padre.
Alejandro sintió un vacío en el pecho.
—No la abra.
—Ya la abrí.
—¿Qué dice?
Mariana tardó varios segundos en responder.
Cuando habló, su voz estaba temblando.
—Dice que si algún día alguien de la familia Cárdenas intenta sacarnos