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Emilia quiso exigirle la verdad en ese instante, pero Rafael se negó a contarla en medio del camino.
—No quiero que escuche esto parada aquí.
Ella estuvo a punto de echarlo.
Sin embargo, algo en su rostro la detuvo.
No parecía un hombre preparando una mentira.
Parecía alguien que llevaba demasiado tiempo cargando una verdad.
Durante los días siguientes, Rafael continuó ayudando en el terreno, esta vez con permiso. Emilia mantuvo distancia, aunque poco a poco descubrió cosas que no esperaba.
Sabía podar rosales.
Sabía preparar tierra.
Sabía reparar