tocar su copa.
Lucas empezó a hablar atropelladamente por el altavoz y, sin darse cuenta, comenzó a desmontar todas sus propias mentiras.
—¡Tenía muchísimas deudas personales, mamá! Necesitaba dinero desesperadamente. Por eso cogí fondos directamente de la cuenta de la empresa.
—¿Cuánto dinero? —preguntó Beatrice, con la voz quebrada.
—Mucho…
Di un paso adelante.
—Casi cuarenta mil euros en transferencias y gastos personales no autorizados. Está todo documentado.
Lucas quedó completamente en silencio.
Una de las amigas más cercanas de Beatrice se puso de pie.
—¿Y qué pasa con esa