Parte 2: La casa que ya no podían quitarmekara

casa. No hay explicación que lo justifique.

Mi garganta ardió.

—No.

—Quiero arreglarlo.

—Entonces devuelve lo que tomaste. Hazte responsable. Aprende a cuidar de tus hijos sin usar a tu madre como cuenta bancaria. Y no me pidas que olvide para que tú te sientas mejor.

Asintió.

—Lo haré.

No le dije que lo perdonaba.

Porque aún no podía.

Pero tampoco cerré la puerta para siempre.

Sofía y Mateo volvieron a visitarme cuando el acuerdo legal lo permitió. Nunca hablé mal de sus padres frente a ellos. No quería que