estructurado y la aplicación constante de consecuencias comenzaron a socavar gradualmente su sensación de invulnerabilidad. Las intervenciones terapéuticas fueron diseñadas e implementadas por profesionales de la salud que comprendían que una rehabilitación auténtica requería algo más que un simple castigo.
El componente de servicio comunitario de su condena exigía que Marcus trabajara directamente con las familias a las que había victimizado, ayudando a reparar los daños materiales y participando en proyectos de restauración del vecindario. Este contacto directo con sus víctimas le obligó a enfrentarse al impacto humano de sus