cuerpo.
La anciana sonrió con ternura y volvió a dormirse. A partir de esa noche, la pitón repitió el gesto cada vez con más frecuencia. Primero solo se acostaba a su lado. Luego empezó a acercarse más. Y con el tiempo, comenzó a enroscarse lentamente alrededor de su cuerpo, cubriendo sus piernas, su abdomen e incluso acercándose al pecho.
Margaret interpretó esto como una muestra de afecto. Estaba convencida de que, después de tres años juntas, Sunny simplemente buscaba su calor y su compañía.
La visita que cambió todo
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