era, por sí solo, una situación potencialmente mortal.
Un recuerdo escalofriante
Margaret dejó de sonreír. Miró su cama y, tras un silencio, confesó algo que había ocurrido la noche anterior: se había despertado con dificultad para respirar. Sunny estaba enroscada a su alrededor, muy cerca de su pecho.
Hasta ese momento, había creído que la serpiente solo buscaba calor. Ahora, por primera vez, se preguntaba qué habría pasado si no se hubiera despertado a tiempo.
La decisión final
Daniella insistió con firmeza en que su madre no volviera a permitir