No.
—¿No?
—El apartamento puede no ser seguro.
—No voy a dormir en un hotel suyo.
—No te ofrecí hotel.
—Está a punto.
—Tengo…
Se detuvo.
Camila levantó una ceja.
—Adelante.
—Una propiedad.
—No.
—Piso vacío.
—No.
—Casa de huéspedes.
—Eso es peor.
—¿Por qué?
—Porque suena como cárcel bonita.
Marco fingió mirar el teléfono.
Yo respiré.
—Entonces ¿qué propones?
Camila pensó.
—Mi hermana.
—¿Dónde vive?
—Cicero.
—Seguridad.
—No.
—Camila.
—No hombres afuera.
—Hay alguien armado involucrado.
—Uno.
—Dos.
—Uno.
—Uno visible y otro en coche.
Me miró.
—Siempre negocia.
—